Tranquilidad y descanso: evoca un lugar donde relajarse y desconectarse del estrés.
Energía positiva y armonía: la amatista se asocia con limpiar energías y fomentar la paz interior.
Belleza natural: su color violeta remite a lo místico, a los atardeceres suaves, y a la conexión con la naturaleza.
Toque de distinción: el nombre suena delicado y elegante, ideal para un espacio cuidado o con encanto.










